El cuidado de su inconfundible manto blanco
La belleza del manto empieza con la salud de la piel y un hábito de cepillado.

El West Highland White Terrier tiene un manto doble: una capa externa de textura más áspera y una interna suave. Esa combinación merece una rutina de cuidado pensada para el tipo de pelo, no solo para mantenerlo blanco.
Cepillar por secciones permite descubrir nudos cerca de las patas, detrás de las orejas y bajo el pecho. Hazlo con suavidad y detente si observas molestias o irritación en la piel.

El baño debe responder al estado del perro y a las indicaciones de un profesional. Usar productos formulados para perros y enjuagar bien es más importante que perseguir un blanco artificial a toda costa.
El arreglo del manto puede incluir técnicas específicas como el stripping o recorte, según la textura y las necesidades de cada animal. Un peluquero canino familiarizado con terriers puede asesorarte.

Si aparece picazón persistente, enrojecimiento o pérdida de pelo, no lo atribuyas simplemente a la suciedad. La piel del Westie merece una evaluación veterinaria antes de probar remedios caseros.
Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta veterinaria individual.
