Un pequeño terrier con ganas de aventura
Paseos, olfato y juego: tres maneras de acompañar su energía.

Su tamaño compacto puede engañar: el Westie conserva la iniciativa y la curiosidad de un terrier. La actividad cotidiana favorece su bienestar físico y ayuda a canalizar su entusiasmo.
No existe una duración de paseo que sirva para todos. Edad, condición física, clima y salud cambian lo que resulta apropiado; observa al perro y ajusta las salidas con orientación profesional cuando haga falta.

Los juegos de olfato convierten un rincón de casa en un pequeño desafío. Esconder algunas croquetas de su ración o usar juguetes de búsqueda puede ofrecer estímulo sin necesidad de grandes espacios.
Alternar momentos activos con pausas tranquilas enseña a descansar. Un Westie que aprende a relajarse después del juego puede convivir mejor tanto en una casa amplia como en un apartamento.

En exteriores, la correa y un entorno controlado son importantes: su instinto de perseguir movimientos interesantes puede aparecer de repente. La seguridad siempre va primero.
Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta veterinaria individual.
