Acicalado sin prisas ni peleas
Convertir el cepillo y la revisión en momentos de confianza.

El cuidado del manto puede ser un momento compartido, no una lucha. Comienza con sesiones breves y deja que el Westie huela el cepillo antes de usarlo.
Premia pequeños pasos: quedarse cerca, aceptar una pasada suave o permitir revisar una pata. Aumenta la duración solo si se mantiene cómodo.

Un nudo fuerte no debe arrancarse. Tirar del pelo puede doler y enseñar al perro a temer el próximo cepillado; pide ayuda profesional si no puedes resolverlo sin molestias.
Las uñas, las orejas y las almohadillas también forman parte de la revisión habitual. Aprende qué aspecto es normal en tu perro para notar diferencias con más facilidad.

Si el cuidado provoca un miedo intenso o requiere sujetarlo con fuerza, detente y busca una estrategia adaptada con un profesional de manejo respetuoso.
Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta veterinaria individual.
